Entendiendo y viviendo la liturgia: El saludo de la paz

El llamado “rito de la paz” o “saludo de la paz” es opcional. Pero cuando se hace, el saludo debe ser solo a las personas más cercanas a nuestros lugares y siempre guardando la debida reverencia a la celebración. Recordemos que Jesús se acaba de hacer presente en la Santa Eucaristía y que debe ser el centro de nuestra atención en ese momento. No es necesario, por ejemplo, caminar de un lado al otro del templo buscando conocidos para saludarles en ese momento, para felicitar a la quinceañera, para ir con los novios, para saludar al Padre que oficia la Misa, etc.

Entendiendo y Viviendo la Liturgia: Indulgencias Plenarias (Pt. 4 y 5)

Las siguientes oraciones y acciones, entre otras, tienen indulgencia plenaria, si se cumplen las condiciones requeridas:

• Lectura de la Sagrada Escritura: al menos media hora.

• Visitar la iglesia parroquial en la fiesta titular y el 2 de agosto (indulgencia de la Porciúncula). Lo mismo vale para la Iglesia catedral o concatedral o para las iglesias cuasiparroquiales.

• Recibir la bendición apostólica en peligro de muerte inminente. En el caso de que no haya sacerdote, la Iglesia concede esta misma indulgencia con tal que se haya rezado habitualmente algunas oraciones (se suplen las tres condiciones habituales para ganar la indulgencia plenaria).

• Asistir a la predicación de algunos sermones, participando en la clausura de una Santa Misión.

• Visitar una iglesia u oratorio el día de su santo Fundador, rezando un Padrenuestro y un credo.

• Visitar las Basílicas Patriarcales o Mayores de Roma el día de la fiesta titular, en cualquier día de precepto o en día cualquiera del año elegido por el mismo fiel: ha de rezarse el Padrenuestro y el Credo.

• Visitar una iglesia u oratorio el día de Todos los difuntos (o con consentimiento del obispo, el domingo anterior o el posterior). Esta indulgencia sólo es aplicable a las almas del purgatorio.

• Visitar una iglesia o altar en el día de su dedicación, rezando un Padrenuestro y un Credo.

• Usar el día de los Santos Pedro y Pablo (29 de junio) algún objeto piadoso bendecido por el Papa o un obispo, rezando un Credo.

• Al nuevo sacerdote en su Primera Misa Solemne, y a quienes asistan a ella.

• Renovación de las promesas del bautismo: en la Vigilia pascual o en el aniversario del bautismo.

• Visitar la iglesia en que se celebra el Sínodo diocesano mientras éste dura, rezando el Padrenuestro y el Credo.

• Visitar las iglesias estacionales en su día propio, asistiendo a las funciones de la mañana o de la tarde.

• Al fiel que hace la Primera Comunión, y a quienes le acompañan.

• Visita al cementerio en los primeros ocho días del mes de noviembre, orando (basta mentalmente) por los fieles difuntos.

• En la visita pastoral, pueden beneficiarse de la indulgencia una vez si se asiste a una función sagrada presidida por el visitador.

Entendiendo y Viviendo la Liturgia: Indulgencias Plenarias (Pt. 2 y 3)

Las siguientes oraciones y acciones, entre otras, tienen indulgencia plenaria, si se cumplen las condiciones requeridas:
• ‘Ven, Espíritu Creador…’ (Veni Creator): rezado públicamente el 1° de enero y en la Solemnidad de Pentecostés.
• Rezar el Via Crucis: ante las estaciones, pasando de una a otra por lo menos quien lo dirige, meditando las escenas si se desea, con alguna oración vocal.
• Rezo del Santo Rosario: rezándolo en una iglesia, en un oratorio, en familia, o en comunidad. Es suficiente con rezar sólo cinco de los veinte misterios, con la meditación de los misterios que se rezan.
• Adoración al Santísimo durante al menos media hora.
• Adoración de la Cruz: en la acción litúrgica del Viernes Santo.
• Realizar Ejercicios Espirituales o retiros similares, al menos de tres días de duración.
• Recibir la Bendición Papal Urbi et Orbi; también es válida por radio o televisión.
• Asistir al rito con que se clausura un Congreso Eucarístico.
• Al sacerdote que celebra los 25, 50, 60 años como aniversario de su ordenación, es extensiva a quienes le acompañen en la Santa Misa.

Entendiendo y Viviendo la liturgia: Indulgencias

LAS INDULGENCIAS OTORGADAS POR PASAR POR LA PUERTA SANTA

Una indulgencia plenaria con la remisión de la pena temporal por los pecados perdonados es otorgada a los que pasan por la puerta santa.
Los fieles deben cumplir primeramente las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre.

Estos son los detalles que ha expresado el Papa Francisco:
Los fieles “están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión”.
“Igualmente dispongo que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares. Es importante que este momento esté unido, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la Santa Eucaristía con un reflexión sobre la misericordia”.
“Será necesario acompañar estas celebraciones con la profesión de fe y con la oración por mí y por las intenciones que llevo en el corazón para el bien de la Iglesia y de todo el mundo”.
A esto se le debe acompañar con obras de misericordia corporales y espirituales.

Entendiendo y Viviendo la Liturgia – Puerta Santa

Un aspecto importante del Año Santo de la Misericordia ha sido el acto simbólico realizado por cada peregrino de pasar por la Puerta Santa. En su bula Incarnationis Mysterium el Papa Juan Pablo II declaró que la Puerta Santa: “… evoca el paso del pecado a la gracia de la que todo cristiano está llamado a realizar. Jesús dijo: “Yo soy la puerta” (Juan 10: 7) con el fin de dejar claro que nadie puede venir al Padre, sino por medio de Él. Esta designación que Jesús se aplica a sí mismo atestigua el hecho de que sólo Él es el Salvador enviado por el Padre. Sólo hay una manera de que se abra ampliamente la entrada a esta vida de comunión con Dios: Este es Jesús, el camino y la absoluta salvación. A Él solo se pueden aplicar las palabras del salmista: ‘Esta es la puerta del Señor, donde los justos pueden entrar’ (Salmo 118: 20).”