Entendiendo y Viviendo la Liturgia: «Amén» Parte 2

“Amén” es un vocablo de origen semita y con el tiempo su uso fue extendido al cristianismo; por eso es muy utilizado en la Biblia. El término ‘amén’ se usa para confirmar algo: ‘así es’, o para afirmar que algo tiene que ser: ‘así sea’. Esta palabra es una de las aclamaciones litúrgicas más frecuentes pues se utiliza generalmente como fórmula para concluir las oraciones. Es una expresión que Jesús utiliza en los evangelios para iniciar un discurso dándole una connotación de solidez y contundencia por esto Él decía: ‘en verdad, en verdad os digo’.

Entendiendo y Viviendo la liturgia: ¿Cómo propone el Papa vivir el año de la misericordia?

El lema de este año santo es «Misericordiosos como el Padre». «Es mi vivo deseo, dice el Papa, que el pueblo de Dios reflexione durante el Jubileo sobre obras de misericordia corporales y espirituales». Redescubrir las obras de misericordia corporales: dar de comer al que pasa hambre, acoger al forastero, asistir a los enfermos y visitar a los presos, etc. Y obras de misericordia espirituales: dar consejo a quien lo necesite, consolar al afligido, corregir al que se equivoca, perdonar ofensas, rezar por los vivos y los difuntos…

Entendiendo y Viviendo la liturgia: Jubileo

En la tradición católica, el Jubileo consiste en que durante 1 año se conceden indulgencias a los fieles que cumplen con ciertas disposiciones eclesiales establecidas por el Vaticano. El Jubileo puede ser ordinario o extraordinario. La celebración del Año Santo Ordinario acontece en un intervalo de años ya establecido. En cambio, el Año Santo Extraordinario se proclama como celebración de un hecho destacado. El Jubileo de la Misericordia, proclamado por el Papa Francisco, es un Año Santo Extraordinario.

Entendiendo y Viviendo la liturgia: Jubileo de la Misericordia

El Papa Francisco anunció el viernes 13 de marzo en la Basílica de San Pedro la celebración de un Jubileo de la Misericordia, un Año Santo extraordinario. Este Jubileo comenzará con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica Vaticana durante la Solemnidad de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre y concluirá el 20 de noviembre de 2016 con la solemnidad de Cristo Rey del Universo. El Pontífice anunció el Año Santo así: “queridos hermanos y hermanas, he pensado a menudo en cómo la Iglesia puede poner más en evidencia su misión de ser testimonio de la misericordia. Es un camino que inicia con una conversión espiritual. Por esto he decidido convocar un Jubileo extraordinario que coloque en el centro la misericordia de Dios. Será un Año Santo de la Misericordia, Lo queremos vivir a la luz de la palabra del Señor: ‘Seamos misericordiosos como el Padre’”.

Vestimenta de los fieles en la Iglesia Parte III

Si por respeto y caballerosidad un hombre debe siempre quitarse el sombrero cuando encuentra o saluda a una persona por la calle, y sobretodo cuando entra en la casa de alguien, con mayor razón es oportuno y debido que lo haga cuando entra en la iglesia y se pone en presencia del Señor. Seguramente para las mujeres esta indicación pierde importancia y a causa de la antigua tradición y su manera de presentarse en situaciones públicas y oficiales, ir con la cabeza cubierta por un velo indica modestia, humildad y recogimiento, sin embargo, eso no indica la obligación de llevarlo cuando entran en la iglesia.

Vestimenta de los fieles en la Iglesia Parte II

Después de la reforma conciliar (desde 1965) no existen indicaciones explícitas de comportamiento sobre la vestimenta que se debe tener en la iglesia más que la frecuente y viva llamada a un comportamiento decoroso y de profundo respeto por el lugar y por la presencia del Señor (y los hermanos). Se diría que valen las reglas del sentido común y la educación que siempre deberían distinguir la madurez humana y todavía más la dimensión cristiana de todos nosotros.

Entendiendo y Viviendo la Liturgia: vestimenta de los fieles en la Iglesia Parte I

Sobre la vestimenta de los fieles en la Iglesia. Primera Parte: Antes del Concilio Vaticano II (Es decir, antes de 1965) las mujeres debían expresamente cubrirse la cabeza al entrar a la Iglesia. En las primeras comunidades cristianas, para atraer al orden y la formalidad del comportamiento exterior durante la participación en la Eucaristía, encontramos la explícita exhortación de san Pablo, durante la celebración, de que el hombre “no lleve velo en la cabeza” y la mujer “con el pelo cubierto por un velo” (cfr 1Co 11,1-16).