DENTRO DE LAS POSTURAS CORPORALES EN LA MISA COMPRENDE TAMBIÉN LA POSTURA DE LOS FIELES AL ACERCARSE A LA COMUNIÓN. SE DEBE HACER LA PROCESIÓN CON LAS MANOS JUNTAS, EVITANDO INCARSE ANTES DE COMULGAR.
Entendiendo y viviendo la liturgia
Una instrucción es un documento publicado por una Congregación Romana, que sirve de guía en la implementación de la ley de la Iglesia. En este caso, la instrucción Redemptionis Sacramentum pretende ayudar a los obispos en la implementación del Missale Romanum (Misal Romano) y de los ritos que corresponden a la adoración del Santísimo Sacramento fuera de la Misa. (Véase: Ritual de la Sagrada Comunión y del Culto a la Eucaristía fuera de la Misa.) La publicación de la tercera edición del Missale Romanum, autorizada por el Papa Juan Pablo II en el año 2001, es ahora implementada por todos los obispos en el mundo
Entendiendo y viviendo la liturgia: Sacramento de la Redención
Redemptionis Sacramentum (Sacramento de la Redención) es una instrucción preparada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en colaboración con la Congregación para la Doctrina de la Fe y describe con detalle como debe ser celebrada la Eucaristía para evitar abusos graves por parte de los obispos, sacerdotes, diáconos, Ministros extraordinarios y fieles laicos. El documento fue aprobada por el Papa Juan Pablo II el 19 de marzo de 2004 siendo la solemnidad de San José y fue presentado por el Cardenal Francis Arinze Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos el 23 de abril de 2004.
Entendiendo y viviendo la liturgia: Oraciones Presidenciales
Entendiendo y viviendo la liturgia: Párroco
De acuerdo con el Canon 519: El párroco es el pastor propio de la parroquia que se le confía, y ejerce la cura pastoral de la comunidad que le está encomendada bajo la autoridad del Obispo diocesano en cuyo ministerio de Cristo ha sido llamado a participar, para que en esa misma comunidad cumpla las funciones de enseñar, santificar y regir, con la cooperación también de otros presbíteros o diáconos, y con la ayuda de fieles laicos, conforme a la norma del derecho.
Entendiendo y viviendo la liturgia: Escuchar
Una buena manera para obtener el mejor provecho de la Misa es: Proponerse a escuchar. Recuerda un mensaje o frase que te haya impresionado en el transcurso de la celebración. Puede ser una frase de la liturgia, alguna idea de la predicación, las palabras de un himno o cántico, Después, invita a tu familia a que cada quien comparta lo que escucho, que fue lo que mas le llamo la atención y por qué.
Entendiendo y viviendo la liturgia: Participación en Misa
El Concilio Vaticano II nos enseña que: La participación litúrgica de todo fiel debe ser Plena (que debe manifestarse en nuestro exterior y nuestro interior), Consciente (saber lo que se hace y por qué lo hace), Activa (formar parte sin estar como mudos o extraños espectadores) y Fructuosa (la participación más perfecta que es la comunión). Pío XII (en su encíclica Mediator Dei) subraya que la Misa es un sacrificio no solamente interior, sino además exterior, correspondiente a la naturaleza del hombre, ser no solamente espiritual sino además corporal. Es un sacrificio existencial y ritual que supone, como la salvación misma, la cooperación libre y voluntaria de la persona humana. Esta cooperación manifestada en y por la participación física en la Misa, constituye el deber principal y el honor supremo para el cristiano.
Entendiendo y viviendo la liturgia: El altar
El altar es, en la Iglesia, la parte principal: representa a Cristo. Cuando no esta presente el Santísimo Sacramento sobre el altar, cada vez que se pasa frente a él o antes de subir al presbiterio todos debemos hacer reverencia, es decir, inclinación del cuerpo (llamado también inclinción profunda).
Entendiendo y viviendo la liturgia: La Misa
Participar en la Misa desde los ritos iniciales (canto de entrada, saludo, acto penitencial, Señor ten piedad, Gloria, Oración Colecta) tiene como finalidad hacer que los fieles reunidos constituyan una comunidad y se dispongan a oír como conviene la Palabra de Dios y a celebrar dignamente la Eucaristía.
