Entendiendo y viviendo la liturgia: 4to Domingo de Cuaresma

El cuarto domingo, o de mediados, de Cuaresma, es llamado así por las primeras palabras del Introito (Antifona) de la Misa, “Laetare Jerusalem”: “Alégrate, oh, Jerusalén”. Estrictamente hablando, el jueves antes del domingo de Laetare es el día que marca la mitad de la Cuaresma, y en una época se observaba como tal, pero luego los signos especiales de alegría permitidos en este día se transfirieron al domingo siguiente, destinados a alentar a los fieles en su curso a través de la temporada de penitencia.

Entendiendo y viviendo la liturgia: Limosna

Limosna, de la palabra griega «eleemosyne» proviene de «éleos», que quiere decir compasión y misericordia. Esta cuaresma nos apremia a vivirla: como acto bueno, como expresión de amor al prójimo y como acto salvífico.

La limosna es el donativo que se hace a las personas necesitadas que no tienen cómo solucionar sus necesidades con sus propios medios económicos. Lo que damos en Misa, no es limosna, es ofrenda nacida de la fe. Por eso la colecta se ubica en la liturgia de la Misa en el momento en que el sacerdote ofrece el pan y el vino, fruto de nuestro trabajo.

Entendiendo y viviendo la liturgia: Ejercicios Espirituales

Los ejercicios espirituales son «una fuerte experiencia de Dios, suscitada por la escucha de su Palabra, comprendida y acogida en la propia vida personal, bajo la acción del Espíritu Santo, que, en un clima de silencio, de oración, y con la mediación de un guía espiritual, ofrece capacidad de discernimiento para purificar el corazón, convertir la vida, seguir a Cristo y cumplir la propia misión en la Iglesia y en el mundo».

Entendiendo y viviendo la liturgia: Plegaria Eucarística

•Es la parte central de la Misa. La más importante. Es la plegaria fundamental de la
Iglesia, en la que ha puesto toda su sabiduría y piedad. Es la oración por excelencia,
oración de acción de gracias a imitación de Jesús, que dio gracias al Padre antes de
repartir los dones eucarísticos del pan y del vino. En griego es denominada “anáfora”
(llevar en alto, elevar)
•Tiene las siguientes partes: prefacio, epíclesis, consagración, memorial, invocación,
doxología.

Entendiendo y viviendo la liturgia: Lectura del Prólogo de San Juan

Decreto
Lectura del Prólogo de San Juan.

Muy queridos Hermanos y Hermanas:
En el capítulo cuarto, de la IV Carta Pastoral, les manifestaba mi deseo de que sea leído durante los próximos tres años, el Evangelio de San Juan, con la finalidad de que cada creyente y comunidad descubra en su lectura nuevas luces que inspiren su acción y programación pastoral. Para lo cual, les ofrecí algunas “claves de lectura” que puedan ayudarnos a recobrar, renovar e intensificar la intencionalidad de la acción pastoral caminando juntos detrás de Jesús como discípulos y misioneros.
En el Prólogo de San Juan (1,1-18) se encuentra la síntesis de la fe Apostólica (Cfr Mensaje Juan Pablo II, 3 de junio 1987), centrado en el Misterio de la Encarnación: Jesús es el Verbo, Aquel que Es desde toda la Eternidad, que se ha hecho carne, y nos muestra el rostro de Dios, esclareciendo el misterio del hombre (Cfr. GS 22). Es por ello que, por las presentes letras y con mi autoridad ordinaria decreto que, en todas las misas dominicales del año 2017 a partir del 01 de enero, después de la oración de Post-comunión, se lea el Prólogo del Evangelio según San Juan en su versión Litúrgica. Exceptuando el domingo de Ramos y la Vigilia Pascual.
Encomendamos a Nuestra Señora del Roble nuestro Plan de Pastoral, para que dejándonos penetrar por la Palabra, Luz verdadera que ilumina a todo hombre (Jn 1, 9), podamos llevar a cabo una auténtica renovación misionera.
Dado en la Sede del Arzobispado de Monterrey a los 15 días del mes de diciembre del Año del Señor 2016.

 

Atentamente:
+ Mons. Rogelio Cabrera López
Arzobispo de Monterrey